Transición babasónica: El regreso a la electricidad

Por Franco Cassigoli Bejares

La presentación de más de 2 horas de Babasónicos en el Teatro Coliseo contó con 28 canciones de un amplio abanico de distintos proyectos que han sumado en su variada y extravagante trayectoria. Babasónicos anunció un espectáculo eléctrico y, en efecto, eso entregaron. Y lo hicieron con tanta autoridad, que podríamos estar presenciando la definición del concierto, fiesta o “quilombo” ideal del que los argentinos gustan ser anfitriones.

Las múltiples personalidades del septeto nos seducen y moldean nuestras sensaciones de la forma que quieren. Nos vuelven partícipes cuando nos sugieren bailar con sensualidad, cuando se nos permite corear las letras que nos dejan adoptar con tanta intimidad, cuando recargan nuestra ferocidad con ritmos rockeros y lírica oscura e imperativa o cuando simplemente debemos desprendernos de la conciencia para entrar en el trance del techno y la fiesta cósmica. Son ámbitos que se hacen presentes en cada uno de los shows de Babasónicos.

Adrian Diego Babasonicos Coliseo SantiagoFoto: Pía Figueroa Zelaya

Termina, por el momento, el periodo de Impuesto de Fe (2016). Sale el minimalismo de los vibráfonos, los bongos y las guitarras acústicas, para aparecer nuevamente como esporádicos elementos con los que la banda argentina ha conseguido definirse en su género mezclado de rock alternativo, pop y techno. Regresan los sintetizadores como protagonistas, imponiendo el moderno y experimentado ambiente digital y, además, vuelven a adoptar la personalidad de una banda de rock con cuerdas distorsionadas y baterías a altos decibeles.

Carca Babasónicos Coliseo SantiagoFoto: Pía Figueroa Zelaya

Es realmente admirable que, habiendo pasado por variados géneros y haberse declarado indefinidos hasta la época entre Miami (1999) y Jessico (2001), la banda pueda mantenerse unida a gusto, abierta a las múltiples posibilidades e inmune a desacuerdos que puedan generar algún tipo de quiebre. Buscaron el confort como banda, cada miembro sabe exactamente lo que está haciendo arriba del escenario y disfrutan haciéndolo.

Panza y Tuñón Babasónicos Coliseo SantiagoFoto: Pía Figueroa Zelaya

Ocurrieron cosas que esperábamos, y algunas sorpresas para aquellos que miramos con admiración y ansias aquellos trabajos de los noventa. Con esto, claramente nos referimos a los temas interpretados. Pero este setlist no triunfa simplemente por sus compuestos de forma individual.  

La cronografía del show fue lo preciso y el elemento clave que deja aun más claro que Babasónicos es una evolución y una búsqueda en conjunto que, aunque hayan aterrizado en el formato pop-electrónico, reconocen su trascendencia que los llevó a este resultado final.

Tuta Torres Coliseo Santiago BabasónicosFoto: Pía Figueroa Zelaya

Este no es el show en que más lo hayan hecho y siempre son extrañadas las referencias a sus álbumes de estudio más rock-psicodélicos y salvajes, pero fue sorprendente la aparición de algunos temas que mencionaremos a continuación.

Respecto a lo anterior, no se dice que es un resultado final porque hayan decidido no mutar más, sino porque Babasónicos ya se siente encontrado con sí mismo y cada vez con más determinación. Aun así, vemos discos como Mucho (2008), Romantisísmico (2013), Vol.  1  de BBS (2017) o el innovador más reciente Impuesto de Fe (2016) y Repuesto de Fe (2017), que muestran que la inseguridad de hacer algo nuevo es inexistente.

Mariano Roger Babasónicos Coliseo SantiagoFoto: Pía Figueroa Zelaya

Se espera que, con el próximo álbum de la banda, su convicción sea tan firme como lo han transmitido estos últimos años.

Foto portada: Pía Figueroa Zelaya

Review: 2º Edición del libro Arrogante Rock

Hicimos un review sobre el libro Arrogante Rock, Conversaciones con Babasónicos que escribió el periodista argentino Roque Casciero y que queremos compartir con ustedes. Esta segunda edición fue lanzada a fines de octubre en Argentina a través de Editorial Planeta.

Quizás muchos se pregunten si vale la pena conseguir este ejemplar, si es que ya tienes la edición de 2007. En este video te mostramos las novedades que trae esta versión, para que contestes por ti mismo(a) la pregunta.

Averigua dónde, cómo y a qué precio conseguir Arrogante Rock en Chile.

Review: Pasto (1992)

Babasónicos Pasto

1) Intro
2) D-Generación
3) Tripeando
4) 41 de Ocio
5) Sobre la Hierba
6) Chicos en el Pasto
7) Canción de la Bandera
8) La Era del Amor (Parte 1)
9) Natural
10) Mutha Fucka
11) Somos la Pelota
12) Guarda DP!
13) Bien
14) Listo
15) Indios
16) Fiebre Roller
17) Sol Naranja
18) Umito
19) Margaritas
20) D-Generación Trash Mix

Y bueno.. es como debe ser un primer disco…” (Dargelos)

“Es un disco a toda velocidad sin silencios…” (Gabo)

“Eleven sus mentes y dejen que el instinto fluya…”, precisas palabras, que define a la perfección a un disco que funciona como un fluir, cosa que no es solo propiedad de este primer disco sónico sino que de todos los discos de esta banda, pero en el début adquiera una resonancia particular. Porque Pasto tiene eso especial que hace ser el primer disco de una banda, que –ellos quizás lo sabían, o mejor dicho, lo deseaban- sería el inicio de una extensa discografía. Ya que contiene la frescura, la fuerza que cualquier primer disco debe tener, en Pasto todo ocurre rápido, no hay pausas entre canción y canción, demuestra todo el ímpetu de chicos que siempre han querido hacer un disco de rock, Diego Tuñon lo definió en un momento como un disco punks. Ya que el primer tema, D-Generación, es más que una declaración de principios para comenzar a patear culos y decir: “olvídate, ya pasó…”, ¿y pues qué pasó?, pues el rock argentino de la tradición como ellos mismos dijeran por ese entonces. Su odio a la tradición del rock argentino, de Spinetta, García, Paez, de todo esa institución de lo que es “El Rock Nacional”. Babasónicos siempre estuvo muy en desacuerdo con eso, ellos no querían hacer rock nacional (argentino), sino que simplemente Rock, y  Pasto es rock, puro rock, más bien un neo hippismo, un neo rock, algo totalmente fuera de la época, pero sonando muy de ella, muy noventero, por una razón que es difícil graficar en palabras, pues la música y las canciones de este disco grafican a la perfección.

Pues comencemos, decíamos, D-generación es el comienzo, la declaración de principios, pero a mi gusto, existen cinco canciones que definen el disco, todas ellas quizás muy distintas entre sí, pero que le dan cierta coherencia al disco, estas son: TripeandoSobre la hierbaChicos en el pastoSol NaranjaMargaritas. Y digo coherencia, porque en estas canciones está tratado quizás parte del concepto del álbum, en todas ellas se habla de ese estado de ensoñación, de relajo, de que todo va bien por un deseo, que digámoslo, es totalmente inmanente. Porque no es una ensoñación trascendente (aunque a ratos parezca) sino que es una ensoñación “natural”. Y este estado está graficado con las referencias múltiples al pasto, a la hierba, al sol, al dejar pasar, a la risa, cosas que son producidas claramente por un consumo de ciertas sustancias que evidentemente no están especificadas explícitamente. Yo diría que los tres primeros discos de Babasónicos (Pasto, Trance Zomba y Dopádromo) tienen una clara referencia a las drogas, se percibe al escucharlos, que en cada disco la experiencia con drogas es lo principal a la hora de hacer canciones, de construir ese universo sónico. Pero veamos, Tripeando es algo así como lo que ocurre en la noche, lo que acá en Chile sería vulgarmente “carreteando”, es quizás el tema más sónico en cuanto al sonido, los efectos de las guitarras dan esa impresión de una noche en que todo ocurrió. Sobre la Hierba, uno de los ya clásicos de la banda, con esa intro mixeada de Mustapha clásico de Queen, nos propone un viaje, una desatadura, pues decía el disco tiene esa frescura del primer disco de una banda, de rebelión adolescente: “papá está perdido en un desierto de palabras”, y bien puro flotar, una letra exquisita, emocionante, y sigue inmediatamente Chicos en el Pasto, referencia clara a aquella droga que hace pedir y pedir más, para seguir en ese estado que la canción te estimula en cada momento. Chicos en el pasto tiene un toque muy funky, muy de disfrute, de orgía completamente musical. Y pues Sol Naranja, balada acústica, muy hippie, ya es casi una oda religiosa a esa droga, aquella droga que pueden ser tantas cosas, pues bien, un amor, eso que solo basta para vivir: “te tengo a vos y eso me alcanza”, tanto así que es un tener Dios. Margaritas, tema que cierra el disco, y pues“margaritas por siempre…”, que no es otra cosa que reír por siempre, es decir, que clara referencia a ese estado que veníamos diciendo, un tema muy joven, que posee un bajo de Gabo espectacular, un verdadero clásico.

Por: Felipe Larrea

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Review: Trance Zomba (1994)

1) Desarmate
2) Malón
3) Montañas de agua
4) Coralcaraza
5) Ascendiendo
6) Patinador Sagrado
7) Koyote
8) Poder Ñandú
9) Árbol Palmera
10) Sheeba Baby
11) Misericordia

“Es un disco pobre, humilde… los sonidos del disco son así, tenía que ser un disco de bajo sopor, de descanso… es un disco de clase media. “ (Gabo)

“… nos tomamos calma, silencio, meditación y swing.” (Diego Uma)

Si en Pasto todo era rápido y no había ni respiros, ya que ni siquiera existen pausas entre canción y canción, en Trance Zomba sucede todo lo contrario. Pues este disco es un viaje, un trance, acá hay una excesiva contemplación, un movimiento que no precisa de velocidades evidentes, sino que existe un medio-tiempo constante, todo en este disco está coagulado en una pausa infinita. En Trance Zomba hay una energía que es algo difícil de explicar y definir, simplemente una energía, una catarsis, pero que no necesita ser en movimiento, en aceleración, es otro tipo de velocidad, de hecho hasta los temas que son en sí más rockeros tienen una pausa, un no-vértigo, una entrega para que los sentidos viajen. Pero ojo, no solo es un efecto de languidez como quizás se podría pensar, en este disco hay mucho Pink Floyd, pero también hay mucho Sly and The Family Stone por ejemplo, pues el swing es otro de los elementos que Trance Zomba hace alarde, la música negra es algo fundamental en este disco. Claro, se podría pensar que acá hay en juego elementos demasiados disímiles, pero Babasónicos echa a andar todo esto en una juguera de la cual es producto Trance Zomba. Pero si a estos dos elementos primordiales del disco, le damos como producto un tercero, Trance Zomba adquiere toda su originalidad. Este tercer elemento sería el glam rock que sin embargo, musicalmente no es explicito, sino que lo es a un puro nivel estético. Pues en Trance Zomba la estética empieza a ser más que relevante para Babasónicos, partiendo por la estética de ellos mismos en el arte del disco, o en los videos promocionales, y también en los shows de presentación (que ojo, fueron muchos), la estética-sónica puso una cuota de demasiada originalidad dentro del rock argentino.

Yo diría que Trance Zomba y su estética es quizás lo más representativo de esta banda. Ya que en mi humilde opinión, Trance Zomba perfectamente podría ser catalogado como uno de los puntos más altos (sino el más alto) de la discografía sónica. Primero, porque como decía más arriba, creo que Trance Zomba es un disco que define lo que son los mismos Babasónicos, es decir, existe en Trance Zomba una imagen, una definición de estos chicos que quedó a la posteridad. Algo así como Ziggy Stardust lo es para Bowie, o A Night At The OperaEl León para los Cadillacs para poner un ejemplo más cercano, pues en términos estéticos Babasónicos marcó un camino, un quiebre en el rock latinoamericano, ya que antes de Trance Zomba jamás nadie se vio, ni se escuchó igual, y aparte de eso, marcó un sello de la banda, algo que los hizo distintivos. En segundo lugar podría decir que Trance Zomba es el mejor disco sónico por una cuestión más simple: sus canciones. Creo que acá se encuentran tres de los clásicos más nombrados, más representativos de la banda; MalónMontañas de AguaPatinador Sagrado, son temas íconos de los sónicos, tremendos temazos. Y no sólo estos tres que son de lo más conocido y clásico, sino que temas que quedaron a la posteridad como clásicos más “ocultos” de la banda: Sheeba BabyCorralcarrazaDesármatePosesión del tercer tipo, etc. Y por último, porque creo que en Trance Zomba se logra más a la perfección lo que siempre ellos quisieron hacer con sus discos, hacer discos, es decir más allá de un conjunto de canciones, darle una unidad coherente a las canciones dentro de un concepto, esto no quiere decir que los Babasónicos hayan hecho discos conceptuales, sino que en todos sus discos hay una idea de lo que es el disco, pero esto no pasa ni por las letras, ni por el estilo musical (cosa siempre diversa en toda su carrera), sino que en la producción. Obsesos con la producción de los discos, ellos siempre los produjeron todos, dándole más importancia a eso que a la misma elaboración de canciones: Trance Zomba es donde a mi gusto la cuestión de la producción se logra definitivamente, creo que junto a Babasónica, son los discos en cuanto a producción y en cuanto a lo conceptual, más acabado.

He dicho que la producción en el sentido de que deben haber por lo menos 3 o 4 temas que perfectamente podrían haber estado en Pasto, más que nada por las letras, por la instrumentalización, etc., pero evidentemente uno no se lo imagina más que en Trance Zomba, por justamente el sonido que envuelve este disco, que es único. Uno de esos temas es el corte que abre el disco, único tema creo yo de crítica social directa que han tenido en su historia los Babasónicos que es Desármate. Un tema con base hip-hop en donde Adrián nos cuenta la experiencia de la calle (¿quién dijo que los Babasónicos eran escapistas, o peor, quién dijo que era música para burgueses?), en donde todo es un desastre por la violencia callejera. Las  bases rítmicas son hip-hop, de hecho al comienzo tiene una entrada soul, pero en un momento entran las guitarras, y esto ya parece los Beastie Boys, por esa fusión del rap con el rock más  pesado Uno de los elementos fundamentales de Trance Zomba es la llegada del scratch, en este disco los Babasónicos se transforman en 7 con el ingreso a la banda de DJ. Peggyn, un icono dentro de los fans antiguos de la banda, y ojo primera vez que en Latinoamérica una banda poseía un Dj como miembro estable. EnDesármate es claro ese scratch que aparece por ahí dentro de los riffs de Mariano Roger que dan paso a un clásico: Malón. Primer single en ese entonces, con un video espectacular a todo esto, pero ya acá es ese rock pesado que enunciaba más arriba, que más allá de estimular el mosh, o elheadbangers, nos transporta a un espacio sicodélico, en donde las formas se relajan, Malón yMontañas de agua, temas que van casi unidos, tiene esa onda, aparte de poseer unas líneas de bajo, alucinantes, que sirven de base absolutamente sicodélica a ambas canciones. Pues digamos que el bajo de Gabo en este disco es protagonista, hasta el sonido mismo del bajo tiene una producción especial, que lo hace sonar así como lo escuchamos, de forma bastante extraña, es más, el sonido de Trance Zomba es único, los mismos sónicos dicen ahora que odian como suena Trance Zomba, pero yo considero que toda la magia de este disco recae en eso. Decíamos:.MalónMontañas de agua, tiene quizás las primeras claves que dan a pensar una de las grandes influencias de los Babasónicos:Black Sabbath. Las guitarras son sabbathianas, es más, desérticas, y tienen un extraño vínculo con grupos como Kyuss, absolutamente contemporáneos a los Babasónicos.

La cuarta canción es una de las más sicodélicas, floydianas de este disco: Corralcarraza. Si decíamos de ese estado de ensoñación, de libertad alucinógena, Corralcarraza tiene todos esos ingredientes de sobra. El juego vocal que tiene el tema es propio del consumo del LCD, pero más allá de remontarnos a los 60’, acá hay un vínculo (que ojo se percibe en todo el disco) con lo desértico, con una experiencia quizás altiplanica, muy a lo Castaneda, dentro de ese imaginario. Corralcarraza es un ejemplo, pero también lo tenía antes MalónMontañas de agua. Que decir de Koyote, tema de un minuto y medio que es sobre una pulcra y (otra vez) desérticas notas de guitarras, que transportan a un no-lugar, recuerdo el video y te llevan más lejos. Dentro de esta misma onda, está Árbol Palmera, otra ensoñación, otro estado alucinógeno, con una letra que es idílica. Podríamos pensar que las temáticas se repiten, pero como traté de enunciar cuando comentaba Pasto, es que los tres primeros discos sónicos están dedicados a la drogas, son discos hechos y compuestos en estados alterados de la percepción, juegan en ese límite. Sin embargo, son tres discos sumamente diferentes, Trance Zomba te lleva a otro lado, que Pasto no te llevaba. Bueno, es cosa de experimentarlos, tal cual una droga.

La primera parte del disco te agarra, de hecho, diría que el primer lado, los seis primeros temas son absolutos clásicos. El quinto tema es Ascendiendo, tema que perfectamente también podría haber estado en Pasto, de hecho lo tocaban en los conciertos de esa época. Tiene una letra alucinante, Dargelos siempre ha sido un buen letrista, pero esta es una de sus mejores letras dentro de su catalogo más juvenil: “mirá como se desvanece Adrián, andandando lejos de la realidad…” o también, “salgo afuera, salgo a dar vueltas, y no me preguntes por dónde, vuelvo cuando amanezca, no me preguntes más…”, pura rebeldía juvenil; el tema aparte tiene unos arreglos de piano y una base funk más que interesante. Pero señores y señoras, la mejor canción del disco, y quizás la mejor canción de la historia del grupo es la sexta de Trance Zomba: Patinador Sagrado. Tremendo clásico de la banda, es que yo diría que quizás este tema puede definir a Babasónicos, posee todos los elementos que la banda siempre quiso demostrar. Sin embargo, ¿cómo definir esta canción?, ¿un hip-hop?, ¿un tema funk?, ¿que mierda es? Tanto así que Babasónicos tuvo que crear un estilo nuevo para definir parte de su música: este tema es boggiedelico. Esa onda. ¿Qué significaboggiedelico?, es para un comentario aparte. Creo que Patinador Sagrado es esa extraña mezcla de funk, hip-hop, música futurista, que es algo nuevo, innovador, yo creo que cualquiera que escucha esta canción sin conocerla, sabe que está ante una cosa que nunca ha escuchado, y que es sumamente original. Patinador Sagrado aparte tiene una de las letras más exquisitamente voladas que yo he escuchado, dice mucho pero no dice nada, te confunde, a la par que los múltiples arreglos que hace Dj Peggyn y Uma-T en el scratch y teclados respectivamente. Qué decir del bajo de Gabo que es hipnótico. Es que es un temazo.

Luego de Patinador Sagrado, la segunda parte del disco la abre Koyote, tema que ya algo dijimos. Pero luego de Koyote viene quizás el tema que pone la cuota de incertidumbre y sorpresa, porque sin dudas es demasiado inesperada. Esta es Poder Ñandú, tema ya clásico de la banda también. Y pues este tema es una sátira, una burla, al rock pesado, pero a la vez, es una declaración de principios. Una de las primeras declaraciones de ese meta discurso sobre el rock que Babasónicos explotaría posterior a Jessico unos años más adelante. Y bueno, Trance Zomba termina con 3 temas fenomenales. Uno de ellos es Sheeba Baby, un tema casi progresivo, que consta de 2 partes bien definidas; la primera es una experimentación bien loca, que tiene en un principio unos teclados así de ultra tumba, algo pronostica que acá ocurrirá algo demasiado sorprendente. Luego la voz de Adrián nos comienza a contar aquella historia de esa chica serpiente que te hipnotiza. La trompeta que toca Diego Uma le da un arreglo a la canción que es magnifico, toda esta primera parte se ve interrumpida en un momento por unos sonidos medios primitivos, que me recuerdan a esos experimentos del Ummagumma de Pink Floyd, es que se escucha de todo, una especie de ritual indígena, unas aves, todo muy natural, es que es una cuestión muy loca. Pero todo en el minuto 3:38 cambia, porque todo ese primitivismos se convierte en una pista de baile funk tipo onda disco de los 70. La influencia de Sly And The Family Stone acá es notoria. El bajo de Gabo se manda unas líneas de bajo memorables, en un momento el scratch de Peggyn no te estimula a otra cosa que a bailar. Que decir de ese riff de Roger en un momento, es que ese riff!, mucho swing, ¿este es el mismo tipo que 3 temas atrás tocaba el riff de Poder Ñandú?, sí, es el mismo. Considero que Sheeba Baby en sus 8 minutos cumple todas las expectativas, es un clásico, un temazo. No aburre nunca después de las muchas escuchas que uno puede darle, siempre te estimula a bailar, a moverte, y a ponerte feliz. Flor de canción!, y Sheeba Baby está dedicada a una planta, ¿adivinen cuál?

Misericordia no es tan grandilocuente como Sheeba Baby, pero es otro temazo. Para variar en Trance Zomba, Gabo se luce con un bajo ajustado y solvente. Los grooves de esta canción son increíbles, se percibe (bueno, como todo el disco) esa aura negra. Los arreglos creo que están entre los más creativos de la banda, creo que no hay otro tema en donde la influencia más bluesuera se haga más potente en Babasónicos que acá. Un temazo. Y bueno el cierre del disco, es con otra grandilocuente y bombástica canción, no era sólo Sheeba Baby un intento más experimental y progresivo dentro de este Trance Zomba. Posesión del tercer tipo es una suite que se prolonga por casi 11 minutos, y bueno también consta de dos partes, pero que a diferencia de Sheeba Baby están más separadas y realmente parecen dos canciones aparte. La primera parte del tema, es una suite a medio tiempo, muy atmosférica, esto si que es floydiano, por esas líneas de guitarras y el ritmo pausado de la batería. Cuando entra a cantar Adrián: “Prefiero flotar en mi laguna, no quiero nadar, no tengo lagunas…”, una harmónica (tocada por Diego Uma… ¡que no toca ese tipo!) le da un toque armónico notable luego de cada verso. La letra es fenomenal, críptica, de miles sentidos, de viajes sensoriales, pero a la vez de una posesión particular. En un momento unas guitarras acústicas hacen una aparición para que Adrián lance unos de los mejores versos escritos y cantados por él: “Salvajes de traje… me quieren enseñar. Salvajes de traje… me quieren educar.” Creo que esos versos describen el disco y quizás a la banda en sí, definen la subversión que implica la música y estética de Babasónicos, como una insubordinación total a cualquier tipo de formalismo y poderes coercitivos. Trance Zomba es una lucha, una fuga, a una opresión, a través de la belleza. Bueno, el tema se prolonga, con una instrumentalización agradable, que te transporta, que te posee también, por cerca de 7 a 8 minutos, y el tema termina, pero…

“Hey Zomba escucha esto… Babasónicos al lugar metalizado, Babasónicos es un estado la mente…”Es que el disco tenía un final inesperado, con estas palabras Adrián nos introduce al cierre del disco, para que nuestros cuerpos bailen y se expresen. Es una secuencia de swing y éxtasis cortesía sobre todo de Gabo y Roger, que pelean en quien hace las líneas más sudorosas y bailables, y la percusión de Panza y Diego Uma, al cien. El disco finaliza de forma espectacular, rescatando ese espíritu de baile, de swing, de ese estilo que ellos mismo crearon, llamado boggiedelico.

Por: Felipe Larrea

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